La fundición a presión Zamak es un proceso favorable, ya que aprovecha al máximo las características de la aleación en cuestión, que son de alto rendimiento y singularidad en este campo. Zamak (z - zinc, a - aluminum, ma - megation, K - Copper en alemán) es en realidad una aleación formada principalmente por una mezcla de zinc de alta pureza con pequeñas cantidades de aluminio, magnesio y cobre. Finalmente, la contribución de estos elementos da dureza y resistencia al zinc, de lo contrario el zinc será frágil y menos duradero.
Inicialmente, se utilizó para aplicaciones decorativas o piezas de contorno. Sin embargo, con el tiempo, la Alianza ha mejorado y puede desempeñar un papel más importante. Las propiedades mecánicas de Zamak ahora son comparables a otras fundiciones de alto rendimiento como aluminio, magnesio y latón. En particular, un mejor tratamiento de superficie con fundición a presión Zamak permite obtener paredes y costillas precisas, ya que es una aleación particularmente homogénea que no requiere un procesamiento posterior.
La alta movilidad y el bajo punto de fusión de Zamak le permiten obtener productos con límites mínimos de tolerancia y formas complejas, algo que es difícil de lograr con otras aleaciones. Es por eso que Zamak se usa cada vez más y es más popular que otras aleaciones, especialmente en las industrias del mueble, el hardware, la ropa y los componentes. Además, la fundición a presión de Zamak es más barata que otras técnicas de procesamiento similares, por lo que el costo de producción de la pieza de trabajo es menor, pero esto no afecta la calidad del producto final.
Zamak fundición a presión y reciclaje
Las ventajas no se limitan a la calidad, sino que también incluyen el medio ambiente. De hecho, la fundición a presión Zamak tiene menos impacto en la atmósfera que otros materiales, ya que recoge menos energía al convertir materias primas en productos terminados. Los contaminantes producidos durante el proceso de fabricación son limitados, ya que el ciclo de fusión es más rápido y la temperatura utilizada es inferior a la de un proceso similar (no más de 400 grados). Zamak es un material con una excelente resistencia a la abrasión, por lo que es duradero y no requiere cambios frecuentes, lo que ahorra costos de tratamiento y procesamiento. Además, si el proceso de fundición a presión de Zamak es correcto, el producto es completamente reciclable.